sábado, marzo 26, 2022

paria: delmur revisitado

 


"Cuando Wilmer Delmur, de forma consciente y deliberada, se propuso a comienzos de la década de 1980 hacer añicos el formato literario conocido como novela, tenía una sola certeza: que no tenía la más mínima idea de cómo hacerlo.

En el Cono Sur de América Latina, una larga década de gobiernos dictatoriales y represión había dejado a la literatura anclada en el pretérito boom, y (fuera de la producción de los escribas oficialistas, con sus cosmogonías refundacionales de nulo valor literario) los volúmenes que aparecían como hijos bastardos de aquella fiesta interminable eran patéticas criaturas que sufrían, en el mejor de los casos, una miopía severa, y en el peor, un déficit cognitivo que no lograba ni apropiarse de su tiempo ni evadirse en una fantasía consumada, mucho menos esbozar una Weltanschauung digna de análisis.

«Los volúmenes que aparecían como hijos bastardos de aquella fiesta interminable eran patéticas criaturas que sufrían, en el mejor de los casos, una miopía severa, y en el peor, un déficit cognitivo»


La rutinaria jornada que un Delmur cuarentón cumplía en una fábrica de cocinas a gas de Villa Soldati le dio el espacio mental necesario al implacable escritor alemán refugiado en el Río de la Plata para reflexionar sobre esa realidad y llegar a la conclusión de que no solo era inadmisible sino también despreciable. Alguien tenía que hacer algo. 

Para Delmur, ese algo se se convirtió en la monumental Paria*, una "antinovela", como la definió su autor alguna vez, en la que los fundamentos básicos del dispositivo novela, también su estructura y hasta ciertas reglas gramaticales y ortográficas, se dinamitan sin resquemor ni lástima. 

Paria se abre con una breve "Nota al estimado lector, a la estimada lectora" que toma la forma de una epístola cuasi erótica dirigida a una tal Irma. Ese texto introductorio da paso sin solución de continuidad a lo que parece ser la bitácora de un joven sacerdote católico, Manoel Soares do Castelo Branco, que viaja en una de las naus del convoy marítimo del portugués Álvares Cabral que llegó ¿por accidente? a las costas de lo que hoy conocemos como Brasil, en el año 1500.

El debate sobre si los anacronismos y groseros errores históricos se deben a la falta de investigación (algunos de los detractores más acérrimos de Delmur se han burlado con saña del desconocimiento que exhibe la obra de los más elementales principios de navegación, por ejemplo) o han sido introducidos para establecer ya de entrada el tono anárquico y brumoso de la antinovela realmente no nos concierne aquí. 

Con maestría, Delmur arrastra lo que podría parecer una novela histórica como tantas hacia un territorio desconocido, en paralelo al desconcierto de Cabral cuando comienza a percatarse que él y sus hombres no están yendo hacia la India.

Los textos del diario de Soares transmutan así en una especie de novela dentro de la (anti)novela, en la que abruptamente aparecen apuntes y hasta ilustraciones propias de un naturalista o notas de campo antropológicas que dan cuenta de las deplorables condiciones de vida de los navegantes y se detienen, al mejor estillo de Masters y Johnson, en un pormenorizado estudio de las prácticas sexuales de los tripulantes.

De un modo que parece prefigurar lo que luego se conocería como hipertexto, con derivaciones enciclopédicas, notas al pie, traducciones a diferentes idiomas de un mismo texto, y páginas y páginas de bibliografías ¿apócrifas?, el texto se ramifica en una infinidad de subtextos y subtramas hasta el punto en el que el lector puede llegar a sentir mareos y náuseas (como le ocurrió a quien firma esta nota). Sin embargo, llegado este punto, la única opción parece ser dejarse llevar por el vertiginoso pulso de la escritura, sorteando como puede todos y cada uno de los escollos que Delmur ha colocado estratégicamente. 

«Soares podría ser en realidad un hombre transexual fugado del siglo XXIII, que lleva un corazón artificial en su pecho y vive atormentado por la nostalgia del futuro que dejó atrás»


Cuando el tsunami de información inconexa --en los que se destacan una receta del Falscher Hase, al que Delmur le agrega no sin acierto una cantidad generosa de pasas de uva y también fragmentos del Martín Fierro traducidos por el autor al alemán-- se vuelve casi intolerable, la deriva literaria llega por fin a un oasis en la forma de algo que se asemeja al capítulo primero de una novela tradicional, donde un narrador con rasgos mitómanos sugiere, con un lenguaje cargado de metáforas futbolísticas, que Soares podría ser en realidad un hombre transexual fugado del siglo XXIII, que lleva un corazón artificial en su pecho, tal vez sea inmortal y vive atormentado por la nostalgia del futuro que dejó atrás.

(...)

La necesidad de Delmur por arrasar con el canon latinoamericanista puede leerse más como una búsqueda de un nuevo comienzo para él más que como una auténtica experimentación literaria o una ambición comercial (aunque algunas páginas de sus diarios, recientemente publicados por Bernardo Hopkings, el mayor estudioso de su obra, puedan sugerir lo contrario). Delmur se sabía un outsider, no pretendía competir con el establishment ni dar lecciones a nadie, sobre todo porque seguía siendo un completo desconocido hasta en los círculos más marginales.

El único contacto con el mundo del arte (y la resistencia cultural) del que se tiene noticia nos ha llegado, en alguna nota al pie, a través de [Daniel] Freidemberg, quien se lo presentó a Castillo en un confuso episodio que algunos datan como ocurrido a finales de 1981, otros en los días que transcurría el Mundial de 1982. A partir de ese encuentro, el editor de El Ornitorrinco tuvo la amabilidad de leer algunos de los poemas de Delmur con la promesa de considerarlos para el siguiente volumen de su publicación. Castillo revisó el material y quedó impactado. "No me traigas nunca más a este salame", recordaría Freidemberg que le dijo Castillo por teléfono. 

(...)

La nueva edición revisada y anotada de Paria es la primera desde la impresión original, de apenas 500 ejemplares, en marzo de 1984, a cargo del desaparecido sello Labraga Editores. Las limitaciones presupuestales habían hecho de aquella edición una sombra de lo que Delmur había imaginado para su antinovela. Entre los fragmentarios datos que tenemos sobre el proceso que llevó a la edición de Paria, destaca el ¿mito? que dice que Mario Labraga, fundador del sello y su único editor, se jactaba de haber eliminado al azar unas 400 páginas del manuscrito y que, gracias a esa operación, Paria se comprendía mucho mejor.

«La edición de Ómicron, al cuidado de Gustavo Bergessio, es la versión más completa que se haya compilado de esta monumental obra, y hasta contempla las ilustraciones que Delmur concibió como parte del proyecto»


La edición de Ómicron, al cuidado de Gustavo Bergessio, es la versión más completa que se haya compilado de esta monumental obra, y hasta contempla las ilustraciones que Delmur concibió como parte del proyecto. En una decisión discutible, algunos pasajes se incluyeron como facsímiles del manuscrito de Delmur. Aunque son difíciles de leer (hasta bien entrada la década de 1990, Delmur no tenía acceso a una máquina de escribrir), dan cuenta de su incondicional búsqueda artística y de cómo, a veces, la fiebre creativa supera con creces a las convenciones literarias más arraigadas o al sentido mismo del lenguaje. Es lo que se conoce como arte, con todas las letras."

Narciso Pérez Del Castillo, en la Revista de Operadores Turísticos del Cajón del Maipo, Santiago, Chile, número 25, Vol. III, febrero de 2022

* Paria. Un apagón emocional en 350 actos, de Wilmer Delmur. Edición y prólogo de Gustavo Bergessio. Editorial Ómicron, Buenos Aires, 2022, 1.320 págs. Incluye un póster color desplegable con el plantel del Club Atlético Defensores de Almagro Campeón de la Primera D, 1970.

jueves, abril 10, 2014

el himno de los grandes hombres




para hacer el himno de los grandes hombres

escribí un haiku

invisible



wilmer delmur, Vicios, versos y pancartas. Antología poética 1962-1982, Folículo Editor, Buenos Aires, 1985. Edición al cuidado de Nahir Calzada López.

Nota: algunas versiones de este texto modifican la palabra "himno" del primer verso por el vocablo "himen" y adoptan en el segundo la grafía "jaicu" para "haiku". Bernardo Hopkings, crítico e investigador inglés autor de la única biografía sobre Wilmer Delmur, ha defendido sin embargo la tesis de que el manuscrito original de este poema, que dataría de 1981, no incluía la palabra "haiku" ni "jaicu", sino "jacuzzi".

viernes, febrero 24, 2012

wilmer delmur: textos políticos (1963-1984)







Quizá una de las facetas menos conocidas de la producción delmuriana la constituya lo que Bernardo Hopkings, principal estudioso y divulgador contemporáneo de su obra, ha denominado sus "textos políticos" y que data de modo algo arbitrario entre 1963 y 1984 (...) Inclasificables por su vocación ensayística salpicada de un realismo sucio estremecedor y también escandalosos por sus ataques entre líneas a vacas sagradas como el Ariel de Rodó y el manual de cocina del Crandon, estos textos comprenden desde columnas de opinión para diversos medios de prensa, editoriales de publicaciones clandestinas, cuentos breves, aguafuertes y poemas hasta la novela La urna flotante (1968), que solo había circulado en una versión mimeografiada y se consideraba perdida.

"En los textos políticos de Delmur está el germen de lo que sería su literatura posterior: el uso deliberado de las erratas, la destrucción de la sintaxis y el manoseo constante de la concordancia entre verbo y sujeto", dijo Hopkings en una entrevista publicada en El País de Madrid, a raíz de la flamante edición del libro Sin patria ni bandera: textos políticos de Wilmer Delmur (1963-1984), que recopila por primera vez en un solo volumen de algo más de 700 páginas toda su producción de esos años. Un apéndice incluye además el guión de un cortometraje --Un vintén p'al Judas, que fuera dirigido por el ítalo-argentino Giovanni Muzzatelli-- y el tratamiento estético de dos films documentales que escribió para el reconocido cineasta uruguayo Mario Chandler: Juan Carlos, cine-retrato de un ortodoncista (1965) y Me gustan los estudiantes más bien fornidos y sin bigote (1968).

Del discurso brumoso de Delmur emergen con absoluta claridad dudas existenciales y contradicciones muy propias de la época --en un editorial Delmur defiende el uso de los pantalones vaqueros y explica cómo combinarlos con mocasines, y sin embargo condena en otro a "ese estruendo imperialista llamado rock n' roll"-- y con pinceladas precisas traza el contorno de su ideario, que es a las claras el ideario de un librepensador. La ambigüedad que destilan muchos de estos escritos permite comprender porqué Delmur fue por aquel entonces declarado persona non grata entre sectores tanto de izquierda como de derecha, tildado muchas veces (y quizá injustamente) de "veleta" y "acomodaticio" por sus detractores más acérrimos.

Repasar esta exhaustiva recopilación puede no arrojar una respuesta definitiva sobre la postura política de Delmur, pero dejará en claro que su obra, gracias a reediciones, antologías y rescates, encuentra lenta y tardíamente el lugar que merece en el panorama de las letras iberoamericanas. Pero sobre todo, Sin patria ni bandera es una nueva oportunidad para encontrarse frente a frente con su lucidez incendiaria, sus verdades a medias y sus sentencias incómodas, como demuestra en un pasaje de la primera columna de opinión que bajo el seudónimo José Carlos Piera Heinz escribió en 1967 en el semanario El Tirabuzón de Florida: "Un hombre que no es libre no es más que un mísero puñado de pali chips, sabor panceta".

Sin patria ni bandera: textos políticos de Wilmer Delmur (1963-1984), de Wilmer Delmur. Edición al cuidado de Bernardo Hopkings. Prólogo de Julio María Sanguinetti. Vegerto Editor, Madrid, 2011. 721 págs. Distribuye Pussi. Calificación: *****


marcelo garrido jelen, en wilmer delmur, la militancia de un no militante, fragmento de un artículo publicado en la revista Retruco, Montevideo, diciembre de 2011

jueves, setiembre 01, 2011

20 en 10 palabras: pedro lehmeyun









Nombre real: Bedros Lehmeyunian
Edad: 32
Estado civil:it's complicated
Hijos: “ninguno que me haya enterado”
Estudios: coctelería, masajes shu-zitsu, astrología, tarot
Trayectoria: primera escolta de la bandera de Gran Bretaña en el St. Catherine’s School, líder espiritual de La Molestia for Windows desde 2003
Escapa de: el pie de atleta, los platos sucios y las facturas vencidas
Proyectos para 2012: gira internacional de LMFW, nuevo disco y comprar un afinador de guitarra


1. ¿Qué música escuchaba en su casa de niño?
Las Ardillitas, Festilindo y los grandes éxitos de Katunga.

2. ¿Para qué tarea se declara negado?
Para regar las plantas, limpiar la cocina y sopapear el water.

3. ¿Cuál fue la última película que lo emocionó?
Dos puños contra Río, de Bud Spencer y Terence Hill.

4. ¿En qué festival le gustaría tocar con La Molestia for Windows?
En cualquiera que nos paguen por hacerlo.

5. ¿Cuál es su idea de unas buenas vacaciones?
La Paloma en familia, Ferrugem con Los Gordos, Punta del Diablo con el grupo McLuhan.

6. ¿Dónde se come el mejor lehmeyun de Montevideo?
Hasta la pregunta es necia: en Mi Casa, confitería armenia, Nueva Palmira y Cufré, frente a Forestier Pose.

7. Cómo definiría el espectáculo de karaoke de Pedro Lehmeyun.
Un invento para hacer plata que no funcionó. Siempre termino tocando en cumpleaños de amigos, y gratis.

8. ¿Candy’s o Sweet?
A quién querés más: ¿a tu mamá o a tu papá?

9. Midnight.
Una escuela, un semillero, la meca... ojalá vuelva.

10. ¿Qué disco hay que tener en vinilo para escucharlo como se debe?
Cualquiera de Zitarrosa, alguno de los Beatles y todos los de Ray Conniff y su orquesta.

11. ¿Qué libros esperan en su mesa de luz?
Unos que tengo ahí, pero no es mesita de luz, es la caja de la cafetera con un repasador encima.

12. ¿Cuál es su secreto mejor guardado?
Si lo escribo deja de estar bien guardado, pero en la escuela hacía trampa en la arrimadita.

13. ¿Qué puede adelantar del EP que anunció para fin de año?
Que va a tener todas las canciones que en La Molestia no me dejan tocar y estará dedicado a Corinne, una chica de Malta que conocí hace algunos veranos en Punta del Diablo.

14. ¿Qué no puede faltar en su heladera?
Hummus, pitas, helado Häagen-Dazs de dulce de leche, queso Fontina, aceitunas negras, agua Salus, manzanas verdes, milanesas de soja y lehmeyun congelado.

15. Dos bandas uruguayas fundamentales.
Tres: Pobres Angelitos, Exilio Psíquico, Peyote Asesino.

16. Un ídolo con pies de barro.
No entiendo la pregunta.

17. ¿A qué cosas dice paso?
A 37 tantos de envido, el estacionamiento tarifado y las mascotas en apartamentos.

18. Un descubrimiento reciente.
El talento de Abella Anderson.

19. Dos claves para enfrentar a un público hostil.
Llevar puesto siempre un buen chaleco antibalas y pedir por favor, en tono amable, que no arrojen líquidos.

20. ¿Cuál es el mejor insulto que recibió estando arriba del escenario?
“Puto zoofílico, devolvé la guita que debés, puto”


Publicado en El Observador, Montevideo, agosto de 2011

lunes, octubre 04, 2010

una hora menos







UNO
hay una polilla volando en mi casa. qué es lo que come, no sé.

DOS
desde ayer, el estado decide que perdemos una hora de vida, de sueño, de rascarnos un huevo. el año que viene nos la devuelven, pero sin intereses.

TRES
vivir es incómodo. el mundo es una porquería.

CUATRO
ignorar los problemas es la mejor manera de resolverlos.

CINCO
prometí hacer algo, un favor o algo así, a un amigo. prometí hacerlo, no dije que lo haría.

SEIS
a veces me siento tan afortunado que, inevitablemente, quedo preso en la jaula de la buena suerte.

SIETE
durante años leí a rodrigo fresán como a un maestro. después me desencanté. ahora no sé qué pensar.

OCHO
hay días que ni la música llena el vacío.

NUEVE
con una linda campera se dismulan muchos defectos.

DIEZ
si uno piensa a largo plazo, lo mejor es estar solo. a corto plazo, también. el problema es que uno no piensa.

martes, setiembre 28, 2010

la carretera







el domingo fuimos a ver la carretera (the road, dir. John Hillcoat, 2009), basada en el libro de Cormac McCarthy. ambientada en un mundo postapocalíptico, sigue los pasos de un hombre y su hijo por un paisaje devastado y devastador: el cielo eternamente gris, los árboles quemados, la tierra negra, las casas y las ciudades, o lo que queda de ellas, saqueadas. y ahí están ellos, empujando un carrito de supermercado con sus escasas pertenencias, como dos bichicomes, buscando algo de comer y un rincón donde pasar la noche sin morirse de frío. no sabemos bien qué pasó, pero sí sabemos que el padre, tiempo atrás, vivía en una casa con la madre de su hijo, con agua corriente, luz eléctrica, un piano. lo que se dice, una vida normal. no son los únicos sobrevivientes, pero lo mejor que les puede pasar es no cruzarse con nadie: el canibalismo, explica el padre, es uno de los mayores miedos. una película dura, incómoda, por momentos asfixiante. sin esperanza.

a la salida, la mugre amontonada contra las veredas y un pobre tipo durmiendo envuelto en frazadas en un rincón parecían recrear un escenario de la película. pero claro, no era la película, era la calle galarza nomás.

lunes, agosto 30, 2010

descubrimientos de la semana











1. The Sandpit, un cortometraje de Sam O'Hare: Nueva York a toda velocidad, como una miniatura viviente

2. La revista de arquitectura Mark

3. Centralia, PA, antes un pueblo minero, hoy un pueblo fantasma

4. Ivana Acosta

5. Bird on a Wire, un documental que se creía perdido sobre una gira que Leonard Cohen realizó a principios de la década de 1970



jueves, mayo 27, 2010

delmurismos





"La necesidad lo convierte a uno en mercenario. La ética, en un pelotudo".

"Un hombre que golpea a una mujer puede tener varios motivos para hacerlo, pero ninguno tan oscuro y poderoso como la frustración de no poder entenderla".

"Ser joven significa tener el deseo a flor de piel, la inteligencia dormida y muy poco dinero. Ser adulto significa tener el deseo dormido, el dinero a flor de piel y muy poca inteligencia".

"Cuando la pornografía logre finalmente ser aceptada como una carrera digna para nuestros hijos, el día del juicio final tendrá el aspecto de un récord mundial de gang bang".

"El hombre que todo el tiempo se jacta de su éxito es igual de miserable que el hombre que todo el tiempo se lamenta de su fracaso. Quienes perciben esto son aún más miserables que los otros dos combinados, por desgracia".

"En la presentación de un libro, puedo reconocer a un snob a primera vista, no por su olor o su andar ni por su figura, sino por que me ha felicitado calurosamente y yo soy simplemente el mozo".


Wilmer Delmur. Extraído de Contra los murguistas y otras miñangas. Aforismos, reflexiones y subyacencias. Ediciones del Tullido, Madrid, 1991, Colección Bolsillo. Prólogo de Jesús Aguirrebarrena, Duque de Béjar.

miércoles, enero 06, 2010

MMX





cambió la década. cambió todo. y todo sigue igual.



martes, diciembre 29, 2009

la conspiración escarlata







"Gordon tomó la ganzúa y con un solo movimiento abrió la caja de forma torpe y brutal. Una nube de polvillo de aserrín se formó sobre nuestras cabezas, pero se desvaneció rápido dejando un halo blanco en el piso. Retiré la tapa y pude ver finalmente lo que contenía: conejitos de peluche, decenas de ellos, envueltos en bolsas de plástico. El gesto socarrón del agente Tyler no llegó a incomodarme. Estaba seguro que estábamos en la pista correcta, pero no lo podía probar. Tomé uno de los conejos y lo examiné. Eran de pésima calidad, con una expresión diabólica, el peluche sintético mál peinado, y por ojos cuentas de color rubí pegadas de forma tal que el animal parecía sufrir un estrabismo atroz.

    —Qué hará ahora Marlain, ¿interrogar al conejo?- dijo Tyler, y se permitió otro suculento trago de su petaca plateada.
    —Descuide Tyler, lo dejaré en paz. Llevaré uno de éstos a mi pequeña sobrina.
    —Si la obliga a elegir entre ese muñecote o un adoquín manchado de alquitrán ella elegirá el adoquín. Además, usted no tiene sobrinos.
    —Cierre el cajón, Gordon.

Viajamos en silencio, excepto por los aburridos chistes de Tyler, que en un momento entabló un diálogo erótico con el conejo de peluche, un compendio de vulgaridades que seguramente exclama con frecuencia ante las chicas que trabajan en el Strip.

Al llegar a casa esa tarde me crucé en la vereda con la Sra. Stiglewicz, que sólo atinó a decirme “qué bonito conejo Sr. Marlain”. Coloqué el muñeco en la repisa sobre el tocadiscos, me serví un scotch y me senté frente a él. El conejo me miraba a mí con sus ojos desorbitados. Yo miraba al conejo, y llegué a maldecirlo un par de veces. Permanecí en la misma posición durante al menos una hora, mirando fijo a los ojos del maldito conejo, hasta que entendí lo que estaba ocurriendo.

Me incorporé bruscamente, tomé al animal del cogote y con todas mis fuerzas lo estrangulé hasta arrancarle la cabeza, que rebotó en la alfombra y se perdió debajo de la mesa. Del cuerpo decapitado asomaba ahora un paquete de plástico, sellado con cinta. Tomé la navaja retráctil que suelo llevar escondida bajo el pantalón en mi pierna izquierda y realicé un corte lateral con precisión de cirujano. Del paquete comenzó a salir a borbotontes un polvo blanco y brillante. Mojé mi dedo índice con saliva, lo hundí en el polvo y me lo llevé a la boca. Bingo, Marlain. Eran tóxicos."


Wilmer Delmur, fragmento de La conspiración escarlata, Alianza Editorial, colección Serie Noir, Madrid, 1975. Traducción de Virgilio Hernández Satur. Publicada originalmente como The Bunny Affair, Albert B. Knopf, Nueva York, 1959

jueves, octubre 01, 2009

culos (i)







"Dejó caer la manta y se arrodilló sobre el hogar de arcilla, sosteniéndose la cabeza al fuego. Él se fijó en la hermosa curva caída de sus ancas. Que hoy le fascinaban. ¡Cómo se alomaban con un declive opulento hasta la compacta redondez densa de sus nalgas! ¡Y que entremedias se plegaban en el calor secreto, las embocaduras secretas!
Le acarició el trasero con la mano, siguiendo larga y sutilmente las curvas y la plenitud esférica.
--Tienes un trasero delicioso --dijo con el acariciante dialecto gutural--. Tienes el culo más delicioso que nadie. ¡Es el más delicioso, el culo de mujer más delicioso que existe! Y cada pedacito es de mujer, de mujer palpable como las nueces. ¡No eres de esas muchachas con el culo en botón como los chicos que hay por ahí! Tienes un auténtico trasero de pendiente suave, como el que ama en sus entrañas un hombre. ¡Es un trasero sobre el que podría alzarse el mundo, de verdad!"

David Herbert Lawrence, fragmento de El amante de Lady Chatterley, ed. Bruguera, 1980. Traducción de Leopoldo Lovelace.

martes, julio 14, 2009

no hay deporte que resista
semejante incompetencia










"La belleza del fútbol infantil radica en que para crear un simulacro del juego se requiere muy poca habilidad. No hay otro deporte que resista semejante incompetencia. Con el fútbol, puede haber 22 chiquilines corriendo para cualquier lado, arrancando yuyos del piso o llorando sin razón aparente, y aún así el espectáculo tiene la apariencia general de un partido de verdad. Donde aparezcan tres o cuatro entre esos 22 que sí pueden coordinar sus movimientos, entonces también habrá dribblings, algún pase interesante y un par de instancias en las que la pelota sacuda la red. Más o menos, será fútbol."

Dave Eggers, fragmento de The True Story of American Soccer, artículo publicado en la revista digital Slate y que integra el libro de ensayos The Thinking Fan's Guide to the World Cup (Harper Perennial, 2006). Traducción de Bernardo Hopkings.

martes, diciembre 23, 2008

la ira del gigante







"libres de todo mal, iniciamos la caminata por el sendero sinuoso que rodeaba la montaña. robin tomó la delantera sin decir una palabra. el sol bajó y el frío se volvió insoportable. mi lámpara de aceite se extinguía casi con dolor. dejé de sentir las piernas. llevábamos ocho horas de marcha sin detenernos. no había nieve. caminar sobre la piedra húmeda era como patinar sobre jabón. robin se detuvo, se arrodilló y miró al cielo. sus palabras resonaban en el acantilado. no tenemos comida ni agua, le dije. rezar no va a ayudarnos, nunca vi que lloviera fruta abrillantada. ignoró mis palabras y escupió el piso. yo no sentía mis piernas. éramos sólo él y yo, contra el acantilado, a la sombra de la montaña, en la más absoluta intemperie. tres días después robin murió de frío. tenía los labios morados y la piel blanca, luminosa. estaba feliz, pero él no lo sabía"

wilmer delmur, fragmento de Las Aventuras del Capitán Murdock: La ira del gigante, editorial Acme Agency, colección Robin Hood, Buenos Aires, 1962.

viernes, octubre 24, 2008

la guerra de finlandia







"–siento un profundo desprecio por el uruguay y los uruguayos. no conozco otro pueblo que haga un culto semejante a la mediocridad y a la vagancia, ni ciudad más asquerosa que montevideo, con sus calles sucias que apestan a bosta de caballo y orín. desprecio sobre todo a sus mujeres, poco atractivas, menos interesantes, avaras y torpes en las artes amatorias. en un mundo civilizado, general, argentina y brasil ya se habrían repartido ese pastel rancio de carne y pasas de uva. si el trabajo está bien hecho, se puede exterminar a toda la población adulta en un par de días, sin necesidad de armas químicas.

-entonces, coronel, es usted la persona indicada para esta tarea.

-agradezco su confianza, general.

-borre del mapa esa mugre de país. tiene un mes para hacerlo. coronel, ¿de qué se ríe?

-disculpe, general. es que recordé que mugre y murga son dos palabras muy parecidas.

-está bien coronel, puedo apreciar su sentido del humor. pero no perdamos más tiempo. regrese a gualeguaychú cuanto antes. ya sabe cuáles son sus instrucciones.

-gracias por su confianza, general. será un gran placer."


Wilmer Delmur, adelanto de La Guerra de Finlandia, novela de próxima edición a través del sello argentino Vejerto Editor para su colección Antípodas. Este fragmento fue publicado originalmente en el boletín informativo de la Red Nacional Argentina de Adultos Mayores, julio de 2008

viernes, octubre 03, 2008

descubrimientos de la semana








1. dos chiquilinas simpatiquísimas: Olivia Palermo y Lydia Hearst

2. Déjenlo todo, nuevamente, primer manifiesto infrarrealista, de Roberto Bolaño

3. el buen salvaje, un blog argentino para leer a solas

4. Google Sightseeing, o cómo viajar sin salir de tu casa

5. Towelhead (Nothing Is Private), una película de Alan Ball, guionista de American Beauty y el creador de Six Feet Under

lunes, setiembre 08, 2008

mantequilla de maní







Peanut Butter


para Mary Ann

en este tiempo valiente y oscuro
nada parece ser confiable
pero creí que tu corazón sí lo era
y no, no lo era

ahora, de verdad,
piénsalo bien,
nada es confiable
en este embriagado mundo

ni siquiera la mantequilla de maní
escuché que la hacen ahora
con granos de segunda
y le agregan después saborizante artificial

entonces volviendo a ti
ojalá hubiese leído la letra chica
en tu etiqueta
si es que la hubieses tenido

cual mantequilla de maní de segunda
eres dulce pero sin alma
alguien en quien no se puede confiar
alguien que no vale nada

una farsa


Peanut Butter, de Greg Boghossian, publicado originalmente en el sitio Jóvenes Poetas Norteamericanos (Young American Poets), julio de 2008. Traducción al castellano de Jesús Ruiz Prado


Nota: La imagen se utiliza solo con fines ilustrativos. Ninguna inferencia sobre la calidad de la mantequilla de maní que aparecen en la fotografía debería ser realizada

martes, setiembre 02, 2008

la trama invisible







"Morton me miró a los ojos y, por primera vez, mostró una chispa de humanidad.

    —¿Quiere que le de un consejo?
    —¿Por qué habría de aceptar un consejo de alguien como usted? Conozco perfectamente a los de su tipo. Desconocen lo que es la moral, la decencia, el aseo diario.
    —Escuche Marlain, usted está metido en un gran lío.
    —Bien, al menos es consecuente. Hace diez minutos que no para de decir cosas que yo no sepa. ¿Qué sigue ahora? ¿Va a decirme dónde sirven el mejor martini en Los Angeles?
    —Suficiente. Usted sí que logra agotar mi paciencia.

Golpeó la mesa con tal fuerza que hizo tambalear la botella de whisky, que en cámara lenta cayó y se volvió añicos en un sonoro estruendo.

    —Demonios Marlain, ¡mire lo que ha logrado!
    —No se lamente, era de pésima calidad.

El comentario terminó de enfurecerlo y sin que yo pudiera detenerlo acertó con un puñetazo seco en mi mandíbula. Desde el piso, su complexión parecía mayor pero su camisa de menor precio. Mi instinto decía ochenta por ciento polyester, quince por ciento algodón y el otro cinco por ciento, fibras sintéticas ordinarias, cuando menos.

    —Fui criado en un orfelinato Morton, sus golpes no lograrán amedrentarme.

Comenzó a patear mi cabeza como si fuera un balón de soccer, una y otra vez. Sentí la humedad de la sangre bajando desde mi sien, pero no lo insulté. Sólo llegué a decirle que era un bastardo, y que podía torturarme si quería, pero que eso no lo salvaría de ser un bastardo hijo de perra."


Wilmer Delmur, fragmento de La Trama Invisible, Alianza Editorial, colección Serie Noir, Madrid, 1972. Traducción de Virgilio Hernández Satur. Publicada originalmente como The Unbearable Truth, Partisan Books, Chicago, 1956

jueves, agosto 28, 2008

petes (i)







pete. vulg. Succión amorosa del miembro viril. | Ú. t. en insultos de invitación reflexivos 'Por qué no me hacés un pete'.

de Puto el que lee: diccionario argentino de insultos, injurias e improperios, primera edición, ed. Gente Grossa, 2006

* * *

"No tuve tiempo para responder y tal vez fue mejor así. Brígida, sin dejar de mirarme, se arrodilló, me abrió la cremallera y se metió mi verga en la boca. Primero el glande, al que propinó varios mordisquitos que no por leves fueron menos inquietantes y después el pene entero sin dar muestras de atragantarse. Al mismo tiempo, con su mano derecha fue recorriendo mi bajo vientre, mi estómago y mi pecho dándome a intervalos regulares unos pescozones cuyos morados aún conservo. El dolor que sentí probablemente contribuyó a hacer más singular mi placer pero al mismo tiempo evitó que me viniera. De tanto en tanto Brígida levantaba los ojos de su trabajo, sin por ello soltar mi miembro viril, y buscaba mis ojos."

Roberto Bolaño, fragmento de Los detectives salvajes, ed. Anagrama, 1998

martes, julio 29, 2008

profecías v










"antes de comenzar quisiera compartir con ustedes la alegría que me produjo esta semana el sorteo de la quiniela. el 369, mi número de la fortuna, salió ayer a la cabeza y le había jugado los únicos veinte pesos que tenía en el bolsillo. claro que si hubiese tenido algo más de dinero sacaba también terminación y redoblona, pero no me lamento. no creo en la suerte pero sí en la diosa fortuna, que me ha negado últimamente sus favores (...) pero lo que nos ocupa esta noche es una nueva afrenta a la civilidad, una señal más de la decadencia en la que nos hundimos lentamente como si de arena movediza se tratara. este tiempo brutal, salvaje, bárbaro diría, enfrenta la que quizá sea la amenaza más mortífera desde el advenimiento de la transmisión electromagnética de imágenes en movimiento, que hoy conocemos como televisión. me estoy refiriendo a un oscuro sistema de comunicación que ya es popular en los países del norte y que se ha dado en llamar telefonía celular móvil. si mis cálculos no son erróneos, estimo que en algunos años asistiremos a la propagación, a la contaminación absoluta de la comunicación humana, mediada por estos dispositivos que no sólo podrían desestructurar al lenguaje tal como lo conocemos, y con el lenguaje, claro está, el pensamiento, sino que además pueden tener un efecto a largo plazo aún más terrorífico sobre el cuerpo humano. imagino un mundo plagado de chirridos y timbres, la materialización de una distopía orwelliana en la que todos hablaremos al unísono y nadie escuchará a nadie (...) las microondas ya se utilizan para elevar la temperatura de los alimentos en nuevos hornos compactos que no son más que una aberración tecnológica y que, recuerden mis palabras, pretenden competir con el fuego. negando la combustión nos negamos como seres pensantes, y enarbolando la comunicación portátil estamos parando a los dos milenios de historia que nos han precedido en un fino pretil, un día de viento huracanado. no seré yo quien dé el empujón final, tampoco seré yo quien oprima el primer botón (...) antes de despedirme, quisiera recordarles que en la mesita junto a la puerta pueden adquirir algunos de mis libros a precios especiales. buenas noches, muchas gracias y disfruten de las lentejas."

wilmer delmur, fragmento de su discurso de apertura de la kermesse anual de la parroquia san cristóbal en brazo oriental, montevideo, noviembre de 1987